Hoy he puesto mi primera reclamación. El motivo es que llevé mi coche al taller al que solía ir para una simple revisión y que le cambiaran una pieza. La historia está que lo que en teoría era algo sencillo, me ha costado estar casi un mes sin coche, llevarlo al servicio oficial y pagar algo más de 1000€. Consecuentemente, decidí actuar y poner dicha reclamación.
Aquellos que me conocen saben que soy de ánimo templado y paciente. Vamos, que mi segundo nombre podría ser Job, en honor al santo bíblico. Es muy difícil que me enfade y soy bastante tolerante. Pero me dije que si no defendía lo mío, ¿quién lo haría?. Pedí al encargado una hoja de reclamaciones y me puse a escribir... Me llamó la atención el poco espacio que tenía para exponer mi queja, tampoco necesitaba escribir La Montaña Mágica de T. Mann, pero echaba en falta algo más...
La cuestión es que esta mañana he ido a Consumo. Como soy "virgen" en estas lides, pensaba que no habría nadie en la oficina de atención al consumidor. Primer error. Había bastante gente en una fila perfectamente montada donde todo el mundo llevaba un buen manojo de papeles. La fila iba avanzando e iba escuchando las quejas de mis compañeros "reclamantes".
El que estaba dos puestos delante se quejaba que había contratado un curso de peluquería canina y la empresa formadora le había mandado el certificado de formación y le faltaban las prácticas... El que estaba justo delante se quejaba que tenía un frigorífico desde hace más de un año y no cerraba bien la puerta, el técnico le mandaba a la tienda, la tienda le mandaba al técnico y, entre unos y otros, el pobre hombre con su frigorífico sin cerrar.
Llegó mi turno. Me atiende una morena más o menos de mi edad y me pregunta si tengo hoja de reclamación. Le digo que sí, porque si no la tuviera tendrían que darme cita. -"¿Cita?, ¿cómo el médico?, ¿tanta gente reclama?", -"es la primera vez, ¿verdad?", -"¿se me nota, no?", -"pues sí..."
Después del diálogo, le entrego: hoja de reclamación, factura original, factura del servicio oficial y hoja de servicio... -"Bueno, pues ya está, tendrá noticias mediante correo", -"gracias, buenos días"....
Me dirigí al coche y le iba dando vueltas al asunto. Hay que ver, yo que estaba hasta algo nervioso por poner dicha reclamación, al fin y al cabo defendiendo lícitamente lo mío, me doy cuenta que esto está más que a la orden del día... Sonrío cuando, al hablar con mi padre de esto, me dice entre risas, -"Carlos hijo, si yo supiera escribir medianamente bien, me iba a estar querellando todo el día..."
Ahora solo falta que la reclamación prospere...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario